Publicado por el 23/03/2020

Estamos comenzando este año 2020. Los futuros proyectos inundan nuestra mente y nos generan diferentes expectativas en nuestro corazón. Cuando comienza la información de un virus que al corto tiempo se trasforma en una epidemia y luego en una pandemia, la Organización Mundial de la Salud, OMS, a través de su director Tedros Ghebreyesus , dijo lo siguiente: “Estamos muy preocupados por los alarmantes niveles de propagación y gravedad”. En menos de tres meses se han reportado más de 120 mil casos, en 114 países, mientras que las muertes por COVID 19, superan los 4 mil personas, información proporcionada el 11 de marzo. www.minsal.cl 

En Chile, con fecha 19 de marzo, son 342 personas en el país y 7 en mí región de La Araucanía, información facilitada el 19 de marzo, www.minsal.cl Hoy todos de una forma violenta e inesperada conocemos del COVID 19 y me atrevería a señalar que  nos hemos empezado a familiarizar con esta enfermedad, que no es lo mismo que decir que la aceptamos, creo que nadie desea aceptar dicha enfermedad de carácter global. Son muchas las interrogantes y demasiada la información, sobre dicha pandemia. Nos preocupa por sobremanera lo que sucede en nuestra Araucanía y país, pero también ponemos atención y nos preocupa lo que sucede en el ámbito global. Hoy nuestra sociedad chilena, pertenece a un concierto internacional, que se denomina globalización, este modelo  tiene ventajas y desventajas, podemos estar más conectados en diferentes áreas como sociedad, no importando el lugar geográfico, pero cuando nos enfrentamos a un virus como es el COVID 19, está comprobado que también seremos parte de este flagelo inhumano, que ya  estamos viviendo. Como hombre de Fe, creo que nuestras autoridades y ciudadanos de buena voluntad tienen el  ánimo, carácter y por sobre todo la fe en Dios, de querer enfrentar con ímpetu esta pandemia y juntos aportar al autocuidado de nuestro  país. Nuestro Señor Jesucristo mientras se encontraba en la escena de esta tierra, nos invitó a vivir su paz y sin miedo. Dicha invitación aún está vigente y establecida en su palabra, la Biblia. “La paz os dejo, mi paz os doy; yo no os la doy como el mundo la da. No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo” San Juan  14:27. RVR 1960. Estamos viviendo tiempos difíciles, tiempos peligrosos, tiempos de dolor, tiempos de incertidumbre, tiempos de inseguridad, en este contexto más que nunca necesitamos de la Paz, que el Maestro por excelencia nos prometió en su Palabra. Como ciudadanos de nuestra patria, tenemos la opción de ser obedientes a las recomendaciones emanadas por las autoridades correspondientes frente al autocuidado y cuidar a los demás, sin embargo, por sobre todo, la invitación es a  confiar en Dios. El salmo 91: 1- 6. RVR 1960, tiene múltiples promesas del Creador “Él te librará del lazo del cazador, de la peste destructora.  Con sus plumas te cubrirá, y debajo de sus alas estarás seguro; escudo y adarga es su verdad. No temerás el terror nocturno, ni saeta que vuele de día,  ni pestilencia que ande en oscuridad, ni mortandad que en medio del día destruya”.

Quisiera señalar finalmente, volverán los abrazos, el sol brillará más fuerte, las sonrisas volverán a hermosear el rostro, volverán las largas conversaciones en los espacios públicos, volverán las familias a las calles. Todo tiene su fin y esta pandemia también, solo debemos pedir perdón a Dios por nuestras faltas, Creer y Avanzar.  


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