Publicado por el 27/09/2017

Fueron 7.1 grados los que afectaron a la nación mexicana, que por gracia me ha recibido para ejercer mis labores profesionales desde principios de septiembre, quizás si para muchos que somos chilenos y que hemos pasado por más de un movimiento telúrico, con grados superiores incluso, tenderíamos a decir que no fue tan fuerte, lamento decir lo contrario, fue más breve… sí, fue menor en su escala que otros sismos… sí, pero su destrucción fue inmensa, más de 300 muertos, más de 50 edificios por el suelo, más de 500 viviendas tendrán que ser evaluadas para ver su viabilidad, y a todo eso se debe sumar la inquietud de cada uno de los que viven en los alrededores de la ciudad, solo para tener un referente, Ciudad de México cuenta con más de 25 millones de habitantes, por lo tanto, eso nos da una imagen de cómo se vivió y como se vive esta situación.

Estando uno solo en aquel lugar es imposible no acordarse de sus seres amados y queridos, la angustia obviamente es un sentimiento que brota, no obstante, aun cuando el panorama sea adverso, las noticias no sean auspiciosas, nosotros, los que nos llamamos y decimos cristianos, sabemos que siempre existe alguien en quien confiar, alguien a quien acudir en los momentos de necesidad, podrán caer mil o diez mil a tu diestra, más él … siempre estará con nosotros, por eso hoy más que nunca puedo decir con más fuerza… Con todo, yo me alegraré en Jehová, y me gozaré en el Dios de mi salvación.


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