Publicado por el 1/11/2017

En 1517, soplaron vientos de cambios dirigidos por Dios, quien marca la historia una vez más, inspirando a un monje agustino llamado Martín Lutero, para implantar sus 95 tesis en las puertas de la catedral de Wittenberg, de esta forma viene un despertar de la fe donde el joven monje desafía a la jerarquía eclesiástica y al papado, para sacar al pueblo de la ignorancia y así pudiera tener acceso a la palabra de Dios.

Sin dudas al observar con asombro la venta de indulgencias por parte del clero y comparar los escritos del apóstol Pablo a los romanos, donde señala que la salvación es por gracia, mediante la fe y agrega que el justo por la fe vivirá, lo animan a mantener una posición firme y de protesta para llevar adelante lo que Dios puso en su corazón.

Las convicciones de Lutero apuntaban al sacerdocio universal del creyente, junto con ello la biblia debía estar al alcance de todos, por lo tanto debía ser traducida a un lenguaje correcto y no debía ser de uso exclusivo del clero. Su biografía está al alcance de todos, pero no podría terminar esta reflexión sin antes señalar los cinco pilares de la reforma:

Solo la Biblia; solo la fe; solo la gracia; solo Cristo; solo a Dios la gloria.

Celebremos 500 años de reforma protestante evangélica en nuestra IPA, agradeciendo al Señor porque como Misión también somos parte de la historia evangélica en nuestro país.


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