Editorial

No importa cuantas veces caigas, sino...

Publicado el 4 de marzo de 2013 8:32 | Leído 731 veces.

33322b1526862609f3b8560f8c76973a Echa sobre Jehová tu carga, y él te sustentará; no dejará para siempre caído al justo”. Salmo 55:22

Vivimos en un mundo estresado donde toda la creación discute por todo, dependientes de medicamentos para superar los dolores tensiónales, producto de las preocupaciones del diario vivir. Muchos enferman, pierden trabajos y familia pues son superados por este mal. Está bien que el mundo caiga en estos temores, porque desconoce las promesas de Dios. Hay muchos cristianos que sufren, se fatigan hasta perder las fuerzas, soportando una carga inútil que llevan por años. La palabra dice: "Echa sobre Jehová tus cargas". Pero no hacemos caso, ignoramos sus promesas y no ponemos nuestra confianza y esperanza en Él. Hace unos días miraba a mi nieto Renato que simulaba una caída para que le pusiésemos atención. Lo mirábamos y reíamos de sus gracias, ya que es un niño de un año y meses. Aquello me hizo pensar en las caídas que nos damos en la vida. Muchas veces son tan fuertes y dolorosas que cuesta ponerse en pie prontamente, porque el dolor lo impide. Cuando un hijo sufre una caída y de lejos sentimos el llanto nos asustamos, acudimos de prisa a socorrerlo, a curar sus heridas, a hacerle cariño y abrazarlo para que sienta nuestro amor. Paola tenía dos añitos, y con mucho esfuerzo le regalamos una bicicleta chiquitita. Estábamos felices con Ruth por el regalo. Un día llego del trabajo y mi niña tenía un chichón: se había caído de la bicicleta. No lo pensé dos veces y me deshice de la bicicleta, porque lo consideré un peligro para mi hija y no quería que  mi niña sufriera otra caída. Cuanto más Dios, que es un Padre perfecto, en el cual no existe pecado, cómo se dolerá en su corazón cuando tú y yo sufrimos una caída,  al escuchar nuestros llantos por causa de ello. Ahí estás, sin poderte levantar, cuando sientes claramente su manos de amor, que te acaricia, alivia tu dolor, restaura y levanta. En otras ocasiones hay personas, como mi nieto, a quienes les gusta llamar la atención de los demás y por ello pasan en el piso sin querer levantarse,  teniendo autocompasión, sin ver a Dios que lo está mirando y riendo de su comportamiento de hijo mal criado, que sólo quiere ser el centro de la atención. Son muchos como él. Cuando lo mas fácil es que te pares y dejes de fingir una caída que nunca has tenido y mires el gran amor de Dios para tu vida. El esta ahí siempre en todas las instancias de nuestras vidas como el Padre perfecto que es. Dios también  desea que al tener una caída sepamos levantarnos sin ayuda, para ver cuan fuerte nos estamos haciendo en cuanto al crecimiento de nuestras vidas. Yo  me he visto reflejado en este pensamiento y me he quedado en el suelo perdiendo un tiempo precioso, llorando por la dolencia de mi caída, pensando que si me quedo en el piso el dolor se quitará. No es así: hay que pararse, ir al botiquín de Dios, curar las heridas y ahí recién puedo esperar una sanidad completa de mi dolencia. Quejándonos en el piso no sacamos nada: sólo lástima damos a los que nos miran, por nuestra cobardía para seguir corriendo la carrera de la vida eterna que hay que ganar. Lo importante en la vida no es  cuantas veces te caigas sino cuantas veces te levantas y seguir caminando tras la meta que te has impuesto en la vida. Hace poco tiempo me llamaron para informar que un ex compañero de trabajo había fallecido producto de un cáncer terminal.  Le pregunté a la persona que me llamó como fue, porque yo había conversado telefónicamente  unas semanas antes con él. Respondió que había ido al médico por una molestia y le diagnosticaron su enfermedad: llegó a su hogar se acostó y no quiso levantarse más. Se entregó sin dar la pelea. Le pidió a su hermana que no le contara a nadie de su enfermedad, no quería que nadie le viera. Antes de ir al medico su ánimo era bueno, solo una molestia y nada más. Hace más de cuatro años estamos orando por Claudia, una joven con hijos, que tiene un cáncer terminal  y a la que dieron meses de vida. Han pasado más de cuatro años y ahí esta el cáncer detenido, la enfermedad no avanza. Los médicos sorprendidos porque ha superado el tiempo que le pronosticaron  de vida. Dios desea que confiemos en Él para así hacer el milagro que todos esperamos cada día. El es un Dios de milagros y quiere sorprendernos cada día con grandes milagros, pero el mundo ha dejado de confiar en El. Y no venimos con nuestras cargas a Jesús.

 

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Fuente: Pastor Marco Gajardo