Editorial

¿EXISTE EL INFIERNO?... PERO...

Publicado el 17 de febrero de 2012 8:21 | Leído 560 veces.

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...¿NO ES UN DIOS DE AMOR? 

Los discursos de Jesús no se caracterizaban por ser ambiguos o suavizados para hacer sentir bien a su audiencia. Eran claros y reales. El Hijo de Dios, más que ningún otro predicador, habló directamente y con claridad acerca de la existencia del infierno junto a su castigo eterno… Tema que hoy es evitado por muchos predicadores, pues es impopular hablar en contra del bienestar humano.

En el relato del Rico y Lázaro (Lc. 16:19-31), el Señor descorre el velo del más allá. Algunos teólogos proponen que esta narración no es una parábola más, sino un relato real de la eternidad. Personalmente, me adhiero a tal afirmación… ¡Quién más que Jesús tendría la autoridad de narrar semejante historia!

Este relato es una ofensa para los religiosos de la época… ¿Cómo un despreciado y llagado mendigo (aunque justo) puede tener el honor de sentarse al lado del patriarca Abraham? ¿Cómo un judío rico "bendecido" puede ser rechazado por Dios y ser enviado a un lugar de tormento y no al paraíso eternal?

Pero… todo hombre, ya sea rico o pobre, sabe que un día ha de morir y está en su conciencia (por más que lo niegue o tema enfrentar) que la muerte del cuerpo no extermina su existencia. La doctrina del aniquilamiento es falsa y antibíblica.

La Palabra indica dos caminos después de la muerte: gloria eterna o condenación eterna. La senda a seguir se elige mientras respiramos, pues no hay opción una vez que nuestro cuerpo muere. Ni tampoco pasar de un lugar eterno a otro. La hereje doctrina del Purgatorio no es bíblica (Heb. 9:27). Es más… ni un edicto papal "ex cathedra" podría eliminar la sentencia divina en el infierno.

¿Cómo… si Dios es amor y misericordia puede en un futuro condenar al hombre?... La verdad es que todo hombre natural ya está condenado desde que nace. Está muerto en sus pecados sin entender las cosas espirituales, rechaza y aborrece a su Creador, transformándose en su enemigo. Dado que Dios es Justo, y en su soberanía, debe satisfacer su justicia (que no es igual a la nuestra) mostrando su terrible ira con el impío en el día del juicio.

¿Dios es injusto?... De ninguna manera. Todo hombre ha ofendido a Dios y está imposibilitado de impedir su castigo. Merece la pena de tal castigo: muerte física, espiritual y eterna… ¡Somos pecadores en manos de un Dios airado!... predicaba el pastor puritano Jonathan Edwards en 1741, en uno de sus más famosos sermones.

¿Dios es amor?... Sí, y su máxima prueba de amor fue enviar a su Hijo encarnado como sustituto del pecador, cargar sobre sus hombros el pecado del mundo y satisfacer su ira en su propio Hijo. Nuestra salvación no es gratis, pues tuvo el precio más excelso… la encarnación, humillación a lo sumo y muerte de su Hijo.

Es por eso, que aquel que rechaza la salvación de Cristo, cuando se pare delante del Juez Supremo será inexcusable y sufrirá todo el rigor de la justicia de Dios… y sólo conocerá el terrible peso del furor de su ira y el castigo eterno, porque la gracia tuvo su oportunidad en esta vida. ¡No habrá más consideración ni segunda oportunidad…!

"Mas os digo, amigos míos: No temáis a los que matan el cuerpo, y después nada más pueden hacer. Pero os enseñaré a quién debéis temer: Temed a aquel que después de haber quitado la vida, tiene poder de echar en el infierno; sí, os digo, a éste temed".

Palabras de Jesús (Lc. 12:4-5).

 

 

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Fuente: Julio Gallardo Gómez - Ingeniero Civil - Diplomado en Teología