Editorial

Saludo de un hijo a su Padre...

Publicado el 19 de noviembre de 2011 11:05 | Leído 401 veces.

Baa6427434ba0ce1acb628fcbd16eef2 Regreso a estas tierras Californianas luego de estar en Chile para la operación de mi padre, el Obispo Anabalon.  En el viaje de 16 horas de regreso trataba de organizar el tumulto de experiencias y emociones acumuladas en estos días en Santiago.

  El más prominente de los sentimientos es el de agradecimiento. Agradecimiento al Señor por seguir obrando en la vida de nuestro obispo de un modo milagroso como lo ha hecho hasta ahora. Me identifico con el comentario que Pablo hace de Epafrodito en Filipenses 2:  “  Pues en verdad estuvo enfermo, a punto de morir; pero Dios tuvo misericordia de él, y no solamente de él, sino también de mí, para que yo no tuviese tristeza sobre tristeza”.  Pasando por esta seria prueba, creemos que nuestro Dios tuvo misericordia del obispo así como de nosotros, y por eso estamos profundamente agradecidos. 
La próxima semana aquí en los Estados Unidos se celebra el día de Acción de Gracias.  Para nuestra familia esta será una celebración especial, particularmente unidos a la distancia al Obispo  la pastora María, los Pastores David e Irene y sus hijos y toda la familia allá en Chile.  Incluimos en nuestra acción de gracias  al  equipo médico de excelencia que Dios uso para operar este milagro, en particular el doctor Silva. 
Vuelvo impresionado por la iglesia, su amor por los siervos, su trabajo de excelencia, su pasión por servir al Señor.  Cada vez que tengo la oportunidad de ensenar o predicar o estar en algunos de los servicios, sin duda  soy yo el que más recibo en esa interacción. Con mezcla de sentimientos participo en los servicios, incluyendo un sentido de nostalgia y aprecio.  Al ver las oraciones por el papa, las palabras de cariño y el apoyo espiritual, me siento privilegiado de ser parte de esta familia espiritual en la diáspora.  En más de una oportunidad escuche el comentario: “Tu papa literalmente es como un padre para mi” lo que me hace pensar que el obispo cosecha lo que ha sembrado en la vida de la iglesia. Y lo que dan, reciben con creces.
En todos nuestros servicios estamos permanentemente promoviendo el que se compartan testimonios de lo que Dios ha obrado en nuestras vidas. No por meritos propios o por vanagloria , sino para dar toda la honra al Señor, y para fortalecer la fe de aquel que está pasando por alguna necesidad particular.  Oramos para que el saber lo que Dios está haciendo en la vida de nuestro obispo sea una confirmación de los muchos milagros que seguirá obrando en cada una de nuestras familias.
Servimos a un Dios grande  quien nos sostiene en sus alas de salud y a él damos toda la gloria.
Gloria a Dios!
Gloria a Dios!
Gloria a Dios!

 

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Fuente: Pastor Pablo Anabalón