Editorial
Actores en la escena del Mundo 2ª parte
Publicado el 19 de julio de 2010 10:43 | Leído 567 veces.
En la 1ª parte vimos a José, como joven viviendo su relación con Dios, ahora lo veremos desde la perspectiva del joven Timoteo.
Los jóvenes deben ser los actores en la escena del mundo”. La juventud es una época de “cambios” y bien nos valdría ser agentes de cambios. Es el cambio, no el tiempo, lo que torna a los necios en sabios y a los pecadores en santos. Un proverbio oriental reza así: “De joven fui revolucionario y mi oración permanente a Dios era: Señor, dame la energía para cambiar al mundo. Cuando llegué a la madurez y vi que había pasado la mitad de mi vida sin cambiar a una sola alma, mi oración se transformó en: Señor dame la gracia de cambiar a los que están en contacto conmigo, sólo a mi familia y amigos, y estaré satisfecho. Ahora que soy viejo y mis días están contados, he comenzado a entender cuan necio he sido. Mi única oración ahora es: Señor, dame la gracia de cambiar yo mismo. Si hubiera orado así desde el principio no hubiera desperdiciado mi vida”. Los cambios vendrán, positiva o negativamente, habrá cambios en tu vida.
En la relación del gran apóstol Pablo con su hijo espiritual, Timoteo, hay lecciones importantes para nosotros como siervos de Dios, acerca de cómo encauzar y ayudar a desarrollar todo el potencial que hay en cada adolescente. Vemos distintos cuadros gráficos que nos muestran lo que el joven debe ser. Obligadamente, hay algunos detalles que se repiten:
1. Salvado. Pablo llama a Timoteo: “verdadero hijo en la fe” (1 Timoteo 1:2) porque en su primera venida a Listra, él lo había ayudado a encontrar a Cristo (Hechos 14).
2. Discípulo sumiso. ¿Qué pasó con Timoteo cuando Pablo tuvo que irse? Se dedicó al estudio de la Palabra de Dios (2 Timoteo 3:15). Además se identificó con la iglesia local y comenzó a crecer espiritualmente. Por eso, cuando Pablo regresó allí cinco o seis años más tarde, encontró que Timoteo –aún adolescente- era muy bien considerado, pues “daban buen testimonio de él (Hechos 16:2). O sea que Timoteo había probado su valía en su propio entorno y en su iglesia local. Por eso, no nos extraña que se convirtiera en el sustituto del gran Apóstol.
3. Soldado. Según 2 Timoteo 2:3, la vida cristiana no es un juego de niños sino una lucha y un campo de batalla. Y lo que se requiere de un soldado es esfuerzo, obediencia y, ante todo, lealtad.
4. Mayordomo. El siervo de Dios debe ser un administrador fiel, que conserva o invierte las riquezas de su amo (1 Corintios 4:2). ¿Qué se le había encomendado a Timoteo? Lo mismo que se nos recomienda a nosotros, la Palabra de Dios (1 Timoteo 1:11, 6:20), que debe a su vez ser transmitida a otros (2 Timoteo 2:2), estando así involucrados en una obra no sólo de evangelización o adición, sino también de discipulado o multiplicación.
Dios quiere que cada nueva generación conserve y traspase la herencia espiritual rica que ha recibido a las generaciones venideras. Por eso, como decía el gran estadista Disraeli: “Los jóvenes de una nación son los depositarios de la posteridad”. Como joven lleno de fuerza, comienza a ser actor en la escena del mundo donde tú estas. Dios te usará cuando te atrevas a ser algo por él y para él.
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Fuente: Pr. Moisés Soto






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