Editorial

Actores en la Escena del Mundo (1ªparte)

Publicado el 5 de julio de 2010 20:54 | Leído 527 veces.

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Se dice que: “Los jóvenes deben ser los actores en la escena del mundo”. Esta frase llena de  desafío y verdad es lanzada a los adolescentes de todo el mundo, y especialmente
a los cristianos. Pero ¿Es posible ser protagonista y cambiar al mundo cuando no se ha 
cambiado siquiera a sí mismo?

La juventud es una época difícil, que se puede resumir en una sola palabra: “cambio”.
Los jóvenes experimentan un sinfín de cambios. Físicos, intelectuales, sociales y
espirituales. Sin embargo, poseen espíritus idealistas que pueden cambiar al mundo.
La Biblia nos presenta algunos ejemplos efectivos de jóvenes que lograron el éxito
a pesar de su juventud. A continuación citaremos dos personajes del Antiguo y del Nuevo
Testamento que nos proporcionan lecciones valiosas.
 
CONVIRTIENDO LOS SUEÑOS EN REALIDAD
La adolescencia es la época de los sueños. No hay nada malo en los sueños, siempre
y cuando se recuerde que por sí solos jamás nos conducirán al éxito. Es que sueños sin
disciplina pueden convertirse en pesadillas. Encontramos en el pasaje consignado a un
joven llamado José que tenía sueños muy especiales. Sin embargo, a la edad de 17 años
parecieron truncarse sus sueños al ser maltratado por sus propios hermanos y ser vendido
como esclavo. Pero Dios empleó tres disciplinas para convertir al adolescente en hombre y
llevarlo al pleno éxito de su vida. Dios sigue utilizando las mismas hoy.
1. La disciplina del servicio. Dios usó el hogar de un ilustre egipcio para enseñarle a
José la lección de la humildad, ya que tuvo que trabajar como esclavo de Potifar (1 Pedro
5:5-6). Pero además aprendió la lección el trabajo diligente. “La mano de los diligentes
señoreará, mas la negligencia será tributaria”. Jeremías nos exhorta diciendo: Bueno le es al
hombre llevar el yugo desde su juventud”.
2. La disciplina de la tentación. José tuvo que soportar el acoso de la esposa de
su amo, Potifar. ¿Por qué lo permitió Dios? Para enseñarle el dominio propio. Es que el
que no sabe dominarse a sí mismo, jamás podrá controlar a otros. José salió airoso de la
prueba debido a su temor hacia Dios y respeto hacia su amo (Génesis 39:9). La más grande
conquista es la conquista de uno mismo.
3. La disciplina el sufrimiento. José tuvo que permanecer injustamente en la cárcel
dos años. Así aprendió a ser paciente, algo que a todos nos cuesta. (Stgo 1:3-4). Y Dios
tardó trece años en preparar a José para que sus sueños se convirtieran realidad. Fue
exaltado por todos y salvó a su familia, que llegaría a ser una gran nación.
Como el maestro alfarero dedica años a adquirir el arte de modelar el barro para
convertirlo en vasos hermosos, ¡cuánto más tiempo debería invertirse en adquirir el arte de modelar nuestro carácter.

 

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Fuente: Pastor Moisés Soto