Editorial
Día de los Enamorados
Publicado el 12 de febrero de 2010 20:59 | Leído 1252 veces.
“Prendiste mi corazón, hermana, esposa mía; Has apresado mi corazón con uno de tus ojos, Con una gargantilla de tu cuello”. Cantares 4:9
El por qué de la celebración mundial del Día de los Enamorados el 14 de febrero tiene muchas teorías. En los países nórdicos es durante estas fechas cuando se emparejan y aparean los pájaros, de ahí que este periodo se vea como un símbolo de amor y de creación. Algunos creen que es una fiesta cristianizada del paganismo, ya que en la antigua Roma se realizaba la adoración de Cupido, dios del amor, llamado Eros en la mitología griega. En esta celebración se pedían los favores del dios a través de regalos u ofrendas para encontrar al enamorado ideal. Esto ocurrió hasta la Roma del siglo III D. de C., época en la que el cristianismo todavía era perseguido. En este periodo también se prohibía el matrimonio de los soldados, ya que se creía que los hombres solteros rendían más en la guerra, pues los hombres casados y que no estarían pensando en sus familias. En esa época surge la figura de San Valentín, un sacerdote católico que fue en contra de un decreto real que prohibía que los soldados romanos contrajeran matrimonio, quien comenzó a casarlos en secreto. Este sacerdote se hace muy famoso entre los enamorados que deseaban contraer matrimonio, y por esa popularidad llegó a oídos del emperador Claudio, el cual ordeno la ejecución del sacerdote el 14 de febrero. El cuerpo de San Valentín se conserva actualmente en la basílica de su nombre, situada en Roma. Cada 14 de febrero se celebra en este templo la unión de parejas que llegan de todo el mundo para hacer sus votos de compromiso matrimonial. Muchas parejas eligen el 14 de febrero para unirse en matrimonio, considerando que esta fecha auspiciosa les asegurará la unidad para toda la vida. Una fecha especial que hace más emocionante la ceremonia, juramentándose amor eterno hasta que la muerte los separe, con el compromiso de estar juntos en enfermedad, pobreza, en tiempos turbulentos, muy unidos en los tiempos difíciles para soportar todas las adversidades. El fundamento del matrimonio tiene que ser en la roca, que es Jesús.
Febrero me resulta un mes especial. Es cuando conocí a Ruth, (hoy mi esposa) en 1978. Era una muchachita que estaba predicando a la calle junto otros jóvenes, muchos de los cuales hoy son pastores de nuestra misión: Dacsel, Marisol, César, Richard, Gladys, Lucía, Nancy, Patricia, Ana, Myriam y Miguel. En febrero nació mi primera hija, Paola. Febrero también un mes inolvidable para mí, por mi nieto. Una noche estábamos con Lucas, viendo sus dibujos animados. Se aproximó a mí y al oído, muy despacito, me dijo: “Papito, te quiero decir un secreto. Todos los días martes, domingo, lunes, sábados, viernes pienso en la Antonia, que me abraza y estamos juntos”. (Es una niña que conoció en las vacaciones del año pasado en Pucón, cuando tenía tres años). Me quedé sin respuesta. Lo abracé, le di un beso pensando en qué pasa en el corazón de un niño tan pequeño, que dice estar enamorado de una niña que nunca más vio y tal vez nunca más volverá a ver, ya que sus padres y los de la niña no se conocían.
Era febrero, domingo por la mañana. Yo volvía a casa, saliendo de una fiesta de amanecida, y me admiró ver a jóvenes hablando de Dios con tanta seguridad. A Ruth, en el punto de predicación. Me enamore de esa niña de trece años, de su personalidad para predicar a la calle; de sus valores, de su diferencia con las demás muchachas que conocía. Qué distinta era esa niña evangélica: cómo vestía, hablaba, caminaba. Fue lo que más me llamó la atención. Y doy gracias a Dios por la mujer que me dio por esposa. Ella me mostró el evangelio de Jesús: fue y es una bendición en mi vida, me ha bendecido con cuatro lindos hijos y dos nietos, más uno que viene en camino. No puedo dejar pasar este día tan especial para decirle lo que le digo todos los días, que estoy muy enamorado de ella. Y que estos treinta años juntos han sido un segundo en el tiempo. Para desearle, como siempre, que Dios la bendiga cada día. Para dar gracias a Dios por bendecirnos, por guardarnos de todas las tempestades que hemos vivido juntos, agarrados de la mano del Señor. En este mundo donde son más los matrimonios que se divorcian, mientras la juventud deja de creer en el matrimonio. Felicitaciones a todos los matrimonios de pastores y hermanos que han cumplido las bodas de bronce, plata, oro y platino, y también a los que ya completaron un primer año dichoso: que Dios los bendiga y ellos sean un fiel ejemplo para nuestra juventud.
Imágenes relacionadas
Fuente: Pastor Marco Gajardo






Leer más Noticias »