Editorial
Quita la Ceniza para un Gran Fuego
Publicado el 6 de septiembre de 2009 10:57 | Leído 2012 veces.
Y dijo Pedro: “Ananías, ¿por qué llenó Satanás tu corazón para que mintieses al Espíritu Santo, y sustrajeses del precio de la heredad?”.
Hechos 5:3
Ananías y Safira le permitieron a Satanás que entrara en sus corazones y sembrara en ellos lo que hizo con nuestros primeros padres, Adán y Eva. ¿Cuántos hombres y mujeres hay que pierden muchas bendiciones por no guardar su corazón. La Biblia dice en Proverbios 4:23 “Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón. Porque de él mana la vida. Esta pareja perdió la vida: Satanás no sólo los derribó sino que los destruyó.
El enemigo nos ataca a muerte son sus embates, sabe que las heridas de muerte son al corazón y es el punto que más ataca. ¿Como lo hace? Sembrando discordias, odio, rencor, envidia, mentiras, traición. Son muchas las personas que mueren a cada segundo en el mundo por la enfermedad más antigua, que es el pecado y que contamina al corazón de la personas y que les hace ser insensibles a la voz de Dios.
La Escritura nos habla en el Antiguo Testamento de los deberes del sacerdote, que tenía que cambiar sus ropas de lino fino para sacar la ceniza del altar de los holocaustos y limpiar el lugar para hacer un buen fuego.
Hay personas que quieren hacer un buen holocausto, pero no se cambian sus ropas para sacar la ceniza del altar. Al no retirarla termina por ahogar las brasas.
Para ser una persona que viva en la perfecta voluntad de Dios tienes que sacar lo que está impidiendo que el fuego de Dios arda en el altar de tu corazón. No permitas que la ceniza apague el fuego que te defiende de la oscuridad y frialdad del pecado.
No se puede orar con el corazón cegado por las cenizas del rencor, del odio. No perdonar al que te ha dañado impide la relación con Dios, la llegada del fuego del Espíritu Santo que sólo lo has visto en otros pero no en ti. Es tiempo de que te cambies de ropa, porque las vestiduras sacerdotales no garantizan la marcha por el camino correcto. Hay muchas personas que piensan que basta con asistir a la iglesia, muy bien vestidos los días domingo. Eso no así; para sentir la presencia de Dios, no solamente en la Iglesia, sino en tu vida personal, es tiempo de que te pongas el overol y comiences a sacar la ceniza amontonada en el altar de tu corazón que está ahogando el fuego de Dios en tu vida.
Si lo haces, comenzarás a querer hacer cosas para Dios. Y el tiempo que antes perdías en cosas sin importancia, hoy lo aprovecharás trabajando para el Señor. Él pondrá visión en tu vida para hacerte una persona útil dentro de su ministerio. Ya no serás sólo una persona que oye, sino un hacedor de su Obra .
“Acontecerá en aquel tiempo que su carga será quitada de tu hombro, y su yugo de tu Cerviz, y el yugo se pudrirá a causa de la unción”.Isaías 10:27.
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Fuente: Pastor Marco Gajardo






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