Editorial
¿Y después del día del Niño... QUÉ?
Publicado el 9 de agosto de 2009 19:45 | Leído 2188 veces.
Ya ha pasado otra comercial celebración de esta fiesta culturalmente impuesta por aquellos que siempre lo han sabido y seguirán sabiendo que muchos incautos caerán ante las tentadoras ofertas del último juguete de moda, listo y dispuesto para aquel niño o niña que pareciera necesita ese refuerzo estimulante para continuar creciendo por la vida y/o por padres que , en algunos casos necesitan blanquear sus conciencias ante el evidente distanciamiento afectivo de sus hijos, y si un juguete o el más caro de los avances tecnológicos le permite esta tranquilidad , sin dudarlo lo comprarán.
Si, ya sé que podrán tildarme hasta de “resentido social”, o incluso algunos podrán decir que exagero mi comentario, pues muchos ya han entendido el verdadero sentido paternal y maternal de ésta seudo celebración, y que hoy muchas congregaciones, y en buena hora, han utilizado este día para reforzar verdaderas campañas en pro de la familia, y esto sin lugar se agradece y se valora en su real dimensión.
Sin embargo, todos sabemos que en nuestro país los verdaderos temas en relación a los niños no son tratados como de verdad estos lo merecen y Dios lo exige. Podemos, por ejemplo, hablar de los más sensacionalistas y tristes casos - reales por lo demás – que nos estremecieron estas últimas semanas, – Cisarro y Francisca- , dos hechos que indudablemente y pese a sus grandes diferencias, nos hacen pensar en la vida que niños y niñas de 10 y 5 años respectivamente llevan en nuestro país.
En el primer caso, grande fue mi sorpresa al conocer encuestas de nivel nacional que señalaron que la opinión pública casi en un 70% pensaba que casos como el de este niño ya no tenían solución; y peor aún saber que en el segundo caso el tema se centraba en la eterna discusión sobre el re-establecimiento de la pena de muerte para nuestra legislación.
Ni hablar de la educación de los niños en Chile. Es cosa de escuchar hablar a los tres candidatos más marketeados en nuestro país, como para saber que la discusión se centra fundamentalmente en la cantidad de miles de dólares que cada uno está dispuesto a desembolsar (como si el dinero fuera de ellos) en el “mejoramiento de la calidad educativa”; como si se tratara de “lukas más y lukas menos” para que así desaparecieran los Cisarros y los abusadores de menores.
¿ Y la Iglesia qué hace? …¿son temas acaso que no interesan?. Por supuesto que sí, y sé que hay muchos hombres de Dios que día a día hacen grandes esfuerzos por tratar de trabajar con las familias que se han dejado bajo su cuidado, con el propósito de orientarles al mejor camino a seguir. Sin embargo, pareciera que los avances destructivos de esta sociedad posmodernista no dan tregua y a ratos parecieran superar las horas de “oración” y “acción” de muchos cristianos.
Esta crónica no pretende poner sólo el dedo en la yaga y hacer que la herida vuelva a sangrar, sino más bien, llamar la atención para redoblar nuestra Fé, sabiendo que la vida de toda persona puede ser cambiada por el poder del evangelio de Jesucristo. Lo que para algunos parece la gran locura inventada por ingenuos e inocentes, es LA VERDAD que provoca los cambios. La vida de Jesucristo es el mejor modelo para saber que un niño a los 12 años ya podría tener no sólo el conocimiento sino la sabiduría para dejar con la boca abierta a los grandes maestros de la Ley.
Recordemos las célebres palabras de Albert Einstein: “La oscuridad no existe, sólo existe la ausencia de Luz”; parafraseando muchos han dicho; “El mal no existe…sólo existe el distanciamiento del BIEN”.
Y todos sabemos dónde está la LUZ y quien es el autor del BIEN.
Imágenes relacionadas
Fuente: Pastor Pablo Núñez






Leer más Noticias »