Editorial
¿Cómo está su autoestima?
Publicado el 15 de mayo de 2009 10:50 | Leído 1049 veces.
¡¡En Dios puede superarse!! El día que Lucila puso un puesto de empanadas, sobre una mesa de madera cubierta con un mantel plástico, enfrente de su casa, la abrumaba una sensación de que todo iría mal. Nunca lo había hecho. Recordaba sus ocupaciones como ama de casa, pero después que su marido se fue con otra mujer y quedó a cargo de sus tres hijos pequeños, concluyó que la única opción era poner una venta de comestibles en su propio hogar.
Fruto de sus temores, veía pasar la gente y no les ofrecía las frituras. Lo irónico era
que residía en una zona céntrica, muy concurrida. --Véndame una—le pidió alguien--. Umm….--- Lucía se quedó mirándolo. Temía que esa expresión fuera una demostración de desagrado. --¿Sabe? Tienen muy buena sazón… Pero, con esa actitud, de no ofrecer, muchos se quedarán sin probar lo sabrosas que son las empanadas—le dijo el comprador. La animaron aquellas palabras, pero con otro comprador, se desanimó. Le pareció que estaban muy caras.
“Están demasiado cocidas”, se quejó. Pero aquél día fueron más los comentarios positivos que los negativos.
Al día siguiente, después de orar, se levantó alegre, dispuesta a preparar la masa y
el guiso, convencida de que con la ayuda de Dios ¡aquél seria su gran día! Y lo fue.
Vendió bastante. Aunque ella misma no lo creía, poco a poco fue desarrollando su capacidad, no solo de ofrecer los productos a los transeúntes, sino de producir para que otras personas vendieran.
Una trampa de Satanás: hacernos creer que no podemos
Usted se sorprendería si pudiera conocer cuántas personas a su alrededor: familiares,
amigos y conocidos, enfrentan una baja autoestima. En medio de la pugna que se libra entre el mundo espiritual y el físico, se han dejado engañar por Satanás quien –sutilmente primero, pero agresivamente después—les vendió la idea de que no sirven para nada, que jamás podrán superar sus errores del pasado, que no están llamados a vencer sino a la derrota.
El capítulo 6 de los Jueces relata que, como consecuencia de hacer lo que ofende al
Señor, Él entregó a los israelitas en manos de los madianitas por espacio de 7 años.
La situación era tan grave que debían esconderse en las cuevas y lugares para defenderse y huir de los ataques. Imagínese, después de haber visto tantos prodigios, y estaban ¡sometidos a la tiranía! (versículos 1-5). “Era tal la miseria de los israelitas por causa de los madianitas, que clamaron al SEÑOR pidiendo ayuda.”(Jueces 6:5. Nueva Versión Internacional)
Ante esta situación, Dios llamó a Gedeón. Un joven resignado a la situación de su pueblo. A partir de la transformación que se produjo en su vida, analizaremos 4 elementos que son claves en el proceso de superar la baja auto estima. Comprenderemos en qué situación nos encontramos y de
qué manera emprender el camino hacia nuestro crecimiento, personal y espiritual, orientado a que Dios nos permita desarrollar todas las potencialidades.
1. ¡No sirvo para nada! Quizá ha visto personas a su alrededor --o usted mismo-- quienes ante los retos de la vida repiten con desánimo: “!No sirvo para nada!” o bien: “!No puedo!”. Se dan por vencidos antes de emprender la batalla.
El problema no es de Dios, si no ocurren hechos portentosos con nuestra vida y si no
desarrollamos plenamente nuestra potencialidad. Posiblemente es nuestro porque nos dejamos convencer, mentalmente, de que no servimos para nada y que nunca lograremos algo productivo.
2. ¡No soy dueño del pasado, sino del presente! Recuerde que si bien es cierto no somos dueños de la cantidad de errores que cometimos en los viejos tiempos, sí podemos decidir sobre el hoy.
Tomar decisiones acertadas con ayuda de Dios. Si en el pasado fui un fracasado, hoy puedo ser—y de hecho es así—un ganador en todos los órdenes.
3. Consciente de lo que soy capaz : Dios no nos creó para ser derrotados sino vencedores. Es un principio que debe repetirse una y otra vez, al levantarse, durante la jornada del día y en la noche, cuando ora al Señor para entregar el día.
4. Desde hoy, corrijo aquello en que fallé : Cometer un error es comprensible. ¿Quién no lo ha cometido? Tal vez en el pasado usted fue golpeado por la derrota. Emprendió muchos proyectos y terminó fracasando. ¿Qué le hace pensar que hoy, que es un nuevo día, ocurrirá lo mismo?
Sobre esta base, usted debe decidirse - una vez evaluadas sus capacidades y consciente
que Dios es quien le asegura desarrollar sus potencialidades y por ende la victoria -
a dar pasos hacia delante, a la conquista de grandes metas.
Nada podrá impedir que alcance grandes objetivos. Téngalo presente. Con el poder de Dios, usted es un ganador, hoy, mañana y siempre. Él, nuestro amado Señor, quiere desarrollar las enormes potencialidades que hay en usted.
Y mayor aún, tenemos la responsabilidad como padres de formar a nuestros hijos con una buena autoestima, que le permita desenvolverse como un verdadero hijo de Dios.
Adaptación del texto de Fernando Alexis Jiménez
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Fuente: Pastor Pablo Núñez






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