Editorial

El Anhelo de Ser Madre

Publicado el 8 de mayo de 2009 22:20 | Leído 2206 veces.

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“Por este niño oraba, y Jehová me dio lo que le pedí"  1 Samuel  1:27.

No siempre lo que vemos es la realidad de lo que  apreciamos, muchas veces la vista nos juega una mala pasada y observamos lo que nunca ha existido y lo que nosotros solamente queremos ver.

Así como los discípulos en la barca  cuando miran que Jesús viene caminando sobre las aguas, la primera reacción fue ¡es un  fantasma! el pánico se apoderó de ellos y no sabían qué hacer y temblaban de miedo.

Así  como el sacerdote Elí  que mira a una mujer en una actitud de súplica, adoración y llanto por una petición a Dios, ella  volcó todo su corazón ante Dios sin importar que pensaran los demás, el deseo que había en su corazón era adorar a  Dios  y se dejaba llevar por deseo de querer agradar a Dios con cuerpo y alma y ahí estaba danzando para Dios, fue llena de la presencia de Señor

Ella quería ser madre, anhelaba con el alma ser mamá, tener un hijo y no podía  porque era una mujer estéril que no podía ser madre por más que  quisiera. Había nacido con esta maldición que la condenaba para toda su vida, pero se rehusó a vivir una vida siendo una mujer estéril y sabía que podía  revertir su condición, solamente tenía que buscar a Dios en adoración y súplicas. Ana le promete a Dios que su hijo una vez que dejara de ser amamantado, lo dedicaba al servicio de Dios y lo dejaba en el templo para siempre para que fuera un hombre de Dios toda su vida y así lo fue Samuel.

Ahí estaba el sacerdote Elí observando pasivamente los movimientos y la actitud de adoración de Ana  y su vista le hizo ver a una mujer que estaba emborrachada y que estaba haciendo un mal acto producto del alcohol.

Se equivocó  Elí,  Ana  estaba adorando como nunca en su vida a Dios, estaba viviendo lo que nunca en su vida había vivido y a la vez  recibiendo una promesa de Dios, que el milagro se haría realidad en su vida, sería madre.

Creo que Ana  nos muestra el amor de ser Madre, el deseo de criar un hijo y de brindarle el cariño, cuidado, alimento  y  un hogar lleno de amor.

Dios bendiga a todas las Madre que el Señor les ha dado el privilegio de serlo y de poder disfrutar un hijo en todas las etapas de su vida.

Cuando llega el Día de la Madre viene a mi mente mi abuela materna la que me crió y entregó muchos valores me dio un hogar confortable, alimentación, estudios y mucho amor y para mi cumpleaños siempre había una torta para que lo celebráramos. Me entrego mucho amor. Yo  no supe agradecer el gran cariño y afecto que ella me entregaba cuando llegaba de madrugada, ella despierta esperándome que llegara y ver si estaba bien o venía herido por peleas callejeras

Cuántos malos ratos le hice pasar, qué ingrato fui con quien  tanto bien me hizo. Como quisiera que estuviera hoy junto a mí para demostrarle cuánto la amo y decirle lo que no le dije nunca, que la amo y que siempre ella para mí fue mi Madre.

Cómo me gustaría que ella hubiese visto el cambio que Dios hizo en mi vida  y haber conocido a mi esposa e hijos y estar viviendo todos juntos disfrutándola todo el tiempo.

Así como mi abuela hay muchas madres sustitutas que están criando un hijo que no tuvieron en su vientre pero lo han amado con toda el alma.

Gracias doy a Dios por todas las Madres que han dado toda su vida por amor a sus hijos.

Madre no sólo es la que da a luz un hijo, sino también  la que cría. Para todas ellas también muchas felicidades en el Día de la Madre.

Después de la catástrofe ocurrida el 27 de febrero tras el terremoto y maremoto muchas madres no estarán para recibir el cariño de sus hijos, habrá un lugar vacío en la mesa y solo estará el recuerdo para un ser tan amado.

A propósito de recuerdos, en este día vienen los recuerdos más hermosos vividos junto a quien me dio mucho amor y desde mi alma le digo lo que nunca le dije: “Gracias Mamá, Dios te bendiga donde tú estás ahora”.

 

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Fuente: Pastor Marco Gajardo