Editorial
¿Cómo es nuestro caminar?
Publicado el 4 de mayo de 2009 7:31 | Leído 564 veces.
Hay camino que al hombre le parece derecho; pero su fin es camino de muerte (Proverbios 14:12) Podemos afirmar que nadie se pierde intencionalmente. Todo viajero se propone llegar a su destino, pero hay influencias y circunstancias que desvían a algunos personas del rumbo correcto.
Veamos algunas influencias desviadoras.
1. Un viajero solitario en plena carretera se detiene perplejo. El camino de divide en dos senderos. No sabe cuál elegir para llegar a su destino. La noche se acerca. El frío se hace más intenso. Una mala elección pudiera ser fatal. Se regaña por no haber averiguado bien la dirección. Por fin, escoge la senda que le parece más transitada y sigue caminando. Pero cuando debiera haber llegado a su destino, le sorprende una tormenta entre los picachos nevados estando completamente extraviado. Perece en la noche. ¿Por qué? No conocía el buen camino.
2. Cierto piloto de avión vuela cerca de la frontera de un país enemigo. Busca en su radio una señal que le pueda guiar a su propia base donde pueda aterrizar seguro. Sintoniza lo que cree que es una señal correcta y corrige el rumbo del vuelo. Al poco rato, sin saberlo está volando sobre territorio enemigo. El avión cae a tierra acribillado por las balas antiaéreas. Una señal engañosa lo ha desviado.
3. Un grupo de cazadores acepta los servicio de un “guía” quien afirma que conoce el territorio como la palma de la mano. Lo siguen confiadamente cuando se interna en la selva. Al poco rato todos pierden la vida porque el guía no tenía experiencia alguna y es el primero en extraviarse.
Estos ejemplos ilustran las influencias responsables de muchas desviaciones espirituales:
No conocer el buen camino.
Señales engañosas traen confusión.
La personalidad atrayente de guías falsos.
Dios nos ha dado la Santa Biblia como mapa para señalarnos el camino. El que la ignora, no sabrá distinguir si es falsa o verdadera cualquier doctrina que se le presente.
Hay muchos senderos doctrinales que parten del camino verdadero. Algunos de ellos parecen derechos, citan la Biblia y enseñan sólo aquello que les conviene. Contienen algún elemento de verdad, pero poco a poco van alejándose del camino verdadero.
Todo cristiano verdadero debe basar su doctrina sólo en las Sagradas Escrituras. “Para que ya no seamos niños fluctuantes, llevados por doquier de todo viento de doctrina, por estratagema de hombres que para engañar emplean con astucia las artimañas del error” (Efesios 4:14).
Muchas personas sinceras se han desviado de la verdad. Sirven al Señor a pesar de los errores que enseña su iglesia. Están sinceramente equivocadas. Es de esperar que cada cristiano fiel sienta compasión hacia los que andan errados y sean movidos a orar y trabajar por su salvación.
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Fuente: Pastor Moisés Soto






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